Mostrando entradas con la etiqueta crisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crisis. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de julio de 2017

El canto del cisne

Difícilmente encuentro algo que me motive a escribir pues repetir lo que se ha publicado no me divierte. Hoy, en dos foros contrapuestos se me han alineado los planetas y cual humilde pitoniso voy a intentar plasmar lo que mi calenturienta mente a hilado.

Esta mañana en uno de los excesivos grupos de whatsapp que pertenezco discutían un par de sus miembros sobre el espíritu de los nobles tercios viejos españoles, máximo exponente guerrero de nuestra pasada grandeza. La verdad que no le hice demasiado caso, pero pasadas un par de horas leyendo un diario económico encontré la luz. En un artículo de opinión, Tom Burns, periodista británico de ascendiente español, es nieto por parte de madre de Marañón, comentaba sobre el artículo de despedida de otro plumilla británico que le enviaban a nuevo destino. En el reflejaba sus impresiones sobre su estadía en España y sobre todo se maravillaba de la actitud del español medio ante la crisis, llegó a finales de 2012.

Los ojos del forastero la mayor parte de las veces son más sagaces que los nativos y estos veían que una buena parte del pueblo español era resilient, palabra inglesa que quiere decir algo así como  una mezcla de resistente, fuerte y adaptable. Es decir, que aguantamos lo que nos echen. Se sorprendía que el malestar existente a su llegada, la mayoría los volcaba sobre políticos y banqueros y no es su día a día, donde se buscaban la vida intentando salir hacia adelante.

Y, ¿què tienen que ver los Tercios con esto? El súbdito de Su Majestad veía en esta actitud el camino hacia la salida de la crisis y no le falta parte de razón, las barricadas como se ha visto en Grecia sirven para poco. Esto me ha echo ver en esta actitud el espíritu del viejo Alatriste. Los soldados españoles de los Tercios se les consideraban los mejores porque eran los que más tarde se amotinaban y nunca lo hacían antes del combate. Cobraban tarde y mal, siempre los últimos, pero cumplían, aún jodidos, siempre con su deber. Hoy, en su versiòn pacìfica, seguimos cobrando poco y mal pero seguimos cumpliendo con nuestro deber cuán hidalgo muerto de hambre.

A los de fuera les sorprende el aguante que tenemos, el cómo no nos venimos abajo aunque tengamos políticos desastrosos, empresarios amancebados y banqueros codiciosos. Siempre ha sido así, antes el valido se hacía rico desde su trono particular a niveles que hoy dejaría como a un pelele al más rufián de la Gurtel; ahora son más numerosos, pero el resultado es parecido: sacamos las cosas a cojones y cuan boya salimos a flote con la ayuda de los pocos que nos quedan alrededor. Por todo esto Mr Buck en su swan song nos ve como una posible Alemania del mediterráneo, sólo comentarle que estoy de acuerdo con su diagnóstico sr Buck, pero como a nuestro aguerridos soldados viejos les lideraba a la victoria Fernández de Córdoba o Farnesio a nosotros nos hace falta un Gran Capitán que no es ni gallego ni aún menos lleva coleta. Por la similitud teutona, ¿una Merkel quizá? Alguien que aglutine por respeto a su persona a la mayoría y no produzca el rechazo personal de nuestro excesivamente polarizado sistema político.

domingo, 3 de julio de 2016

Miedo

Según el diccionario de la Real Academia Española,

"Miedo:
1. m. Angustia por un riesgo o daño real o imaginario.
2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea"

     Hace una semana de las elecciones generales del pasado 26 de Junio y si una palabra no ceja de salir de las fauces de los líderes políticos perdedores, especialmente de las de Unidos Podemos, esa es miedo. Según se hartan de expresar en todos los medios, el Partido Popular ha revalidado su victoria electoral, inclusive ampliándola, gracias a la estrategia del voto del miedo. Si nos atenemos a la primera defición, que creo que es a lo que se refieren los podemitas, a primera vista, pueden tener razón, en parte al menos. Un número de votantes del partido conservador seguro que sintieron esa angustia al  escuchar las encuestas al cierre de las urnas. Miedo de ver al Sr iglesias dirigir el Consejo de Ministros durante cuatro largos años con la intención de reformar el país. Si el riesgo era real o imaginario el daño,  a día de hoy se queda sin respuesta.

    Yo propongo reflexionar sobre el asunto desde otra perspectiva, según la segunda acepción. Siendo así, el voto del miedo expresa un deseo negativo, es decir, se vota a aquel que asegura que no apoyará a los contarios o a aquella política que no se quiere. Esto es absolutamente democrático y legítimo, ha ocurrido y siempre ocurrirá. El motivo de mis letras es plantear una pregunta ¿no será que la España que ofrece Podemos la mayoría no la quiere? Esto me lleva a realizar la siguiente afirmación. La gente no compra que haya que cambiar todo aunque la corrupción se haya demostrado sistémica, especialmente los últimos quince años. El sr Iglesias y los suyos pretenden desmontar un estado esencialmente socialdemócrata con la excusa de que hay que cambiarlo todo, para convertirlo en un "no se que neocomunista" y que conste que me leí el programa de IKEA.

   Para terminar, dos conclusiones: primero, si inspiras miedo a la mayoría significa que estás planteando algo que ésta no quiere y como político te equivocas; segundo, errar en la ética política puede llevar al desastre a un país entero pues sólo es acicate de oportunistas y populistas.

PD: El que vota al PP no es idiota, imbecil es aquel que no es capaz de ilusionar a la gente después de las meteduras de mano y pata que han hecho los populares y por cierto, si ya no lo ha logrado difícil que con la economía mejorando lo vayan a hacer...

lunes, 2 de noviembre de 2015

La corrupción, la educación y las taquillas finlandesas

        Hace unos días me comentó un chico sorprendido que en los colegios en Finlandia las taquillas se encontraban abiertas y que en ellas los alumnos dejaban cualquier ítem, desde un I-Phone último modelo hasta sus problemas de mates recién terminados. Ese extraño país que encabeza todas las listas de calidad académica también parece liderar las de civismo  y educación con mayúsculas. En España, como en más de medio mundo, se entiende que eso es algo implanteable. Generalizar es odioso porque nunca expresa la verdad. En un caso normal de una clase de secundaria, habría una mayoría que jamás tocaría nada de otro, los menos por convicción, los más por las represalias si fueran pillados. Una minoría de niñatos, con manos mas largas que vergüenza, obliga a los demás a poner cadenas y cerraduras.

        Esto se reproduce en todos los ámbitos de nuestra vida, política incluida. La corrupción se muestra en todos los mundos que conforman nuestra sociedad. Corrupto, moralmente hablando, es quien roba a su compañero de clase un móvil; también lo es quién sisa de la caja del bar donde le dan empleo o el jefe que no pica la registradora para hacer ver que la caja es menos de la que se hace. Por mi experiencia, la corrupción surge de la impunidad, si crees que no te van a pillar, la minoría de ladrones de móviles se crece. Aunque para mi hay existe una gran diferencia entre malversar y cobrar una comisión, esencialmente los corruptos, sean del signo que sean, son una enfermedad. Como tal hay que tratarla. El tratamiento es difícil pero hay una base clara: ninguna solución pasa por un tratamiento que mate al paciente, como proponen los antisistema

        En diciembre nos viene la oportunidad de al menos opinar. La mía es que la corrupción es un grave problema moral, pero la política no es más que un reflejo de los valores inexistentes, al menos, para un porcentaje de la sociedad. Hay que elevar los controles y acelerar los procedimientos judiciales, y por supuesto, inhabilitar para cargo y empleo público de por vida al individuo que cojan con el carrito del helado. El caso es que en las elecciones nos jugamos mucho más que esto. Las últimas donde consideramos que un asunto moral era la clave de nuestras vidas, resultó elegido un tal Zapatero, que no querían ni en el PSOE, a quien dejaron ser candidato para que se estrellara como mi querido Almunia. Por esa pataleta sufrimos la mayor crisis económica de nuestra reciente historia con el peor equipo económico que recuerdo en país civilizado, Grecia a parte. Con esto no quiero restar importancia al tema, pero existen tantos aspectos distintos que hacen que el gobierno de España influya directamente en nuestra vida que mi reflexión es:  si quitamos de nuestra vida la corrupción, ¿ a quién votarías el 20-D?

lunes, 23 de marzo de 2015

La fábula del emprendimiento

         Empiezo a escribir resacoso de elecciones andaluzas. Pensaba escribir sobre ellas. de voto útil o voto de miedo, de bipartidismo o minorías, pero se que plumas más sesudas y preparadas lo harán. No quiero ser redundantes. Hoy quiero contaros una pequeña fábula. Érase un señor de mi pueblo. Tenía trabajo, soñaba que fijo, años cotizados y algo de antigüedad. Los fines de mes revisaba en internet, cuan novia, carta de su chico miliciano, el ingreso de su nómina. De lunes a viernes se preocupaba por cumplir, no por deseo sino por no ser rechazado por su novio. Los fines de semana se conformaba con el fútbol y alguna cerveza con los parroquianos. "La vida es así y debe ser así", lo pensaba y se lo hacía ver a su escasa prole, la que podía mantener con su salario. ¨No podéis dejar de estudiar, por lo menos hasta que os saquéis una oposición". Todo, esencialmente, para que sus hijos pudieran no depender de su novio y vivir libres: "no pueden echarme, esa es la verdadera felicidad".

          En otro pueblo, que es imposible que sea el mío, vivía un joven. Era inquieto y no le importaba nada más que hacer real su sueño: su negocio. Cuan muletilla daba pases en el aire, recreaba todos los detalles de lo que sería su vida, veía su empresa hasta quedarse dormido. La daba igual que día o mes fuera. Pasados los años, después de muchas idas y venidas, riqueza, gozo, ruina y llanto; le oí decir a sus hijos: "estudiar para crear vuestro negocio, no vaya a ser que el mío no os llene. Perseverar hasta lograrlo, sólo así encontraréis vuestro camino: esa es la verdadera felicidad".

           No hace falta pensar que fue lo que votó el primero ayer, lo que si puedo saber es que, en su ciudad, los novios irán faltando poco a poco y las mozas tendrán que ir buscarse marido al pueblo del segundo. ¿Les suena?

martes, 27 de enero de 2015

Democracia=Populismo

Hoy, escribo el lunes 26 de Enero, ha vencido la democracia. En su cuna, Syriza, la que en su momento fue un movimiento antisistema, ha vencido en las elecciones generales rozando la mayoría absoluta. Según leo y escucho lo ha hecho porque desean transformar una situación insostenible, quieren acabar con la tiranía de la Troika, ese pool de países  y organismos que, en años anteriores, salvó en sucesivas ocasiones el colapso del Estado heleno. Quieren reformar el sistema político, ese que le ha permitido llegar al poder con el apoyo del 30% del censo electoral. Los 50 diputados que el sistema electoral griego otorga al ganador magnifica los resultados pero la realidad es que 7 de cada 10 electores griegos, o no votó, o eligió otra opción,

Grecia fue a la bancarrota por el despilfarro y la corrupción. Quieren arreglar un problema de tesorería negociando con sus deudores, a quienes les han insultado. Su voluntad es ahorrar en intereses para incrementar el gasto corriente e inversión, Así crearán empleo y subirán sueldos. Bajo mi humilde entender suena muy bien, tener un problema y que te lo arreglen, pero, en el mundo globalizado en el que vivimos, donde la productividad es lo que manda, ¿por cuanto tiempo es sostenible un aumento de inversión y una subida forzada de salarios? ¿Para tanto da renegociar la deuda? Sólo como ejemplo, la deuda pública helena se eleva por encima del 180% de su PIB. Pensar el particular que nuestros problemas nos lo va a arreglar otro, es cuanto menos ingenuo. Podrán arrreglar o moderar algún problema particular, mejorar algún servicio o prestación pública, pero salvo en países pequeños y muy ricos, como Noruega, es impensable que el estado nos pueda mantener. Todos los cantos de sirenas previos a las urnas nos hace pensar que el conjunto de promesas se hicieron para llegar al poder. Por ello debería renombrar este artículo como Populismo=Demagogia.

Otra de las propuestas estrella de Syriza es la de reformar el sistema y llevarlo hacia una democracia participativa tipo la suiza. Es al menos curioso los que han llegado al poder con un sistema pretendan cambiarlo en su beneficio. Me explico, la democracia participativa, en un país donde incluso en sus circunstancias tiene casi un 40% de abstención, favorece a aquel partido que surge de la unión de diversos grupos de los llamados antisistema. Están acostumbrados organizar asambleas, donde unos pocos bien instruidos manejan a muchos. Todo me lleva a pensar que rara vez saldrá algo distinto a lo propuestos por sus líderes, entonces el 30% mandará sobre el 70%. Es la oligarquía proletaria, donde unos pocos dominan a una gran minoría suficiente para sojuzgar a la mayoría. Pasamos entonces al último titular Populismo=Tiranía. He planteado tres posible titulares para este artículo, si escoges el primero sólo piensa que en la Historia hay muchos ejemplos de tiranos elegidos democráticamente.

lunes, 10 de noviembre de 2014

La educación, las notas y otras novelas

       No se si vosotros que me leéis me conocéis y no se si me importa. Si así es y tratáis a mis hijos creo que podréis entender mejor de lo que voy a escribir. La educación de mis niños me preocupa. Es nuestra obligación dejarles lo único que, salvo tragedia, no pueden perder. Para la mayoría soy un afortunado. Tengo dos hijos maravillosos que no dan problemas y encima me han traído buenas notas. Todavía están en primaria y no tiene edad, pensaréis pero mi razonamiento cabe a todos o espero que lo haga.

       Primer asunto, ¿son tan importante las notas? Parece una pregunta de perogrullo. Por supuesto que lo son, diríamos todos. Mucho más lo es aprender, diré yo. De que sirve aprobar si ni sabemos redactar una simple carta, mantener una sencilla conversación en inglés o calcular una regla de tres. Y se de que me hablo. El problema de las calificaciones viene del hecho que cada actor en el asunto se aproxima desde puntos de vista distintos. Los chicos se sienten presionados con la selectividad, los buenos, y con aprobar, los otros. No se sienten orgullosos de saber resolver un difícil problema de Física sino de que su profesor le ponga un 9 en un examen, si ha sido copiando es que es habilidoso. Los colegios quieren que sus pupilos saquen la mejor calificación posible en la selectividad y los padres igual. Si no saben donde está Groenlandia o diferenciar el estilo gótico en piedra meses después de un examen, a quién le importa.

Esta reflexión me lleva a la segunda, ¿sirve aprobar sin aprender? Para tener vacaciones por supuesto, pero pasados los años, ni sabemos inglés, ni matemáticas y ni hablar de historia o geografía. Hay que cambiar el chip. Para conseguir nuestras metas en la vida,  no sólo las profesionales, es cuestión de aptitud y de actitud. Aprobar demuestra que en momento determinado demostramos que somos aptos, si, pero si nuestra actitud fuera la adecuada habremos aprendido la materia y será nuestra para siempre. El avanzar es cuestión de actitud, si aprendemos lo que venga será más fácil. En cambio, si sólo aprobamos o inclusive sacamos nota pero no miramos mas allá del examen, en el futuro plantearemos los problemas de la misma manera, de mayor trampearemos. En el fondo somos resultadistas, pocos hacen algo bien sólo por el mero hecho de que las cosas deben hacerse de esa manera. De esa manera seremos mediocres toda la vida.


domingo, 23 de junio de 2013

El besador

El otro día camino de la oficina me encontré con un grupo de tres amigas que charlaban tranquilamente en una terraza. A una la conozco desde adolescentes,  a las otras. madre e hija, desde hace años, más de diez. Me acerque y les di un casto beso. La mayor alegre comentó: "no se los años que hace que un hombre no me besa". A parte de la carcajada general el comentario fue una sorpresa y para mí una indignación, ¡no es de justicia que nadie no reciba al menos un beso al día! En ese momento se me declaró besador oficial.

La simpática anécdota me ha llevado a una reflexión: nos besamos, abrazamos o sonreímos poco, más bien, muy poco y ahora con la crisis, casi nada. Cada día encontramos menos personas cariñosas. Hay muchas que son educadas, una mayoría al menos correctas pero pocas cariñosas. Nadie tiene tiempo para hacer cosas gratis, pequeños detalles que cuestan poco o nada, pero que harían la vida más agradable. Creo que muchas cosas pueden cambiar con muy poco. Una sonrisa, un beso o un abrazo no suponen el más mínimo esfuerzo pero tienen un efecto multiplicador. Una sonrisa trae otra al igual que una coz trae otra coz.

El debate parece fatuo, pero no hay nada más lejos de la realidad. Lo que subyace debajo de todo nuestro comportamiento, aparte de mala educación, es una amalgama de mala leche e indiferencia, todo aderezado con una pizca de egoísmo. Pasamos tanto tiempo lamiéndonos las heridas, yo el primero, que no vemos lo que pasa por nuestro alrededor. No nos damos cuenta que mirando a los demás mejoramos nuestra vida, si empatizamos los entenderemos. No es cuestión, por sí sólo, de ser simpáticos sino de saber con quién nos relacionamos, conocerlos y mejorar nuestra actitud para con ellos. Con todo esto posiblemente cambiaremos en parte la visión que tienen de nosotros a nuestro alrededor, seremos nuestros mejores comerciales. La simpatía siempre acaba venciendo, si te paras y escuchas lo harán contigo en cambio en la guerra siempre encontraremos un guerrero más fiero.

En definitiva, brindo por aquellos que son generosos en sonrisas o abrazos y que no sean remisos en besar, todo ello de corazón, mostrando cariño no sólo por su sangre, que no es poco en algunos casos, sino también por  aquellos a quienes no piensa sacarle un euro. Después de todo lo que viene arriba no puedo más que ofrecerme a todo aquel falto de cariño. Si necesitáis, abrazo u hombro, ser oídos o un casto beso de buenos días, no lo dudéis, a cambio os pido que los repartáis. Espero que me sirva, no para ligar que ya ando ligao, sino para sacaros una leve sonrisa y quién sabe si vender aunque sea un poquito más de leche.

miércoles, 5 de junio de 2013

Y, ¿ahora qué?



En estos días surgen muchos interrogantes. El problema es grave, quizás más de lo que los más pesimistas pensaban, y mira que los hay. Nunca he sido sospechoso de ingresar las filas de estos últimos y me niego a ingresar en ese ejército. Aún así me siento obligado a escribir sobre las dudas que creo tenemos todos. Antes nuestros miedos eran las sombras que nos pudiera deparar el futuro. Asuntos como la salud, los niños, inclusive el medio ambiente o la hambruna mundial eran nuestra mayor preocupación. Ahora el problema es llevar diariamente la comida a casa, a nuestra casa, aquella que podemos perder, donde viven nuestros hijos, no la de la playa que hace tiempo que la perdimos.

Más arriba me he declarado no partidario de los agoreros y parece que soy el peor de todos ellos. ¡No! ¡me rebelo! Pero, y, ¿ahora qué? La situación de partida es desalentadora, la macro economía, mal; la micro economía, mal; la política, peor. Si tienes trabajo tienes miedo, si estás en paro, sientes pavor. Aún así, quiero pensar que esto tiene solución, mejor, sé que la tiene. Esta no pasa más que por intentarlo uno mismo y si te caes te levantas, y lo vuelves a intentar. En llegar a esta sencilla conclusión he tardado más de dos años, en los cuales  me he caído, muchas veces, demasiadas diría alguien. No me daba tiempo a levantarme cuando me veía otra vez en el suelo, pero no hay otra solución, todo pasa por que nos busquemos la vida.

El asunto es fácil de mentar, pero mucho más difícil de conseguir. La única solución de todos en conjunto, pasa por la de cada uno individualmente. Aunque parezca una obviedad parece que no nos damos cuenta. Tenemos que salir adelante uno a uno para sacar adelante esto. No nos van a dar un trabajo gratis, tendremos que salir a buscarlo, a inventarlo. El que lo tenga, que se ponga en marcha para conseguir una segunda dedicación. Hay que trabajar más. Que cómo se consigue, con un cúmulo de actitudes juntas. Primero hay que tomar conciencia de ello, después tener compromiso con uno mismo el tiempo suficiente, es decir la determinación suficiente para entender que si algo sale mal es parte del proceso y que hay que perseverar.

Una vez tenemos la fuerza suficiente hay que pensar en  el proyecto, éste podrá ser tuyo o no. Podremos decantarnos por desarrollar una habilidad personal o decantarnos por alguno de los muchos paquetes que nos ofrecen de autoempleo. Si tenemos pasta podríamos elegir una franquicia y si no, alguno de los variados negocios de network marketing. Pero esto es sólo el principio, nadie en su sano juicio, y menos ahora, puede pretender tener resultados el primer mes. Lo que es seguro es que si nos quedamos en casa mirando no conseguiremos nada, sólo aparcamos un mes el problema, si no lo agravamos.

Una vez auditada la idea, a trabajar. Hay que ponerse un plazo y si hay que invertir dinero un stop loss claro. Los objetivos que sean creíbles y no engañarnos, pues si lo hacemos lo único que conseguiríamos es desanimarnos al no conseguirlos. De partida, uno no puede pretender hacerse rico con un asunto así, primero hay que llevar el proyecto a punto muerto, es decir que no tengamos que invertir más, después recuperar lo invertido y por último ganar dinero. Cuan más humilde sea nuestra ambición más éxito tendremos. Las metas parciales las alcanzaremos o las veremos cerca, éstas nos incentivará a perseverar y estaremos más cerca del objetivo. Si llegamos a él, pues a ponerse alguno un poco más ambiciosos y a mejorar.

Si todos conseguimos hacerlo, dejaremos nuestros sofás y el mando de la tele, saldremos a la calle y gastaremos, poco, pero ayudaremos. Unos saldrán a la primera y otros quizás no lo hagan. A éstos hay que aplaudirles más que a los primeros, pues nuestro éxito está ligado al suyo. Cuanto mejor nos vaya a la mayoría mejor para todos. ¡Basta de mediocre envidia! Hay que emprender y tanto mérito tiene el que triunfa como el que cae y se levanta, por ello hay que ayudar, aunque sea animando. El miedo a la crítica en nuestra sociedad es una de las mayores trabas que nos encontramos y no podemos consentirlo. Todos tenemos derecho a equivocarnos, pero hasta en ese proceso todos salimos beneficiados. Los que no benefician a nadie son los que se quedan en casa. Conozco quien se puso a coser con 50 años, a quien se ha dejado la vista con la bisutería, yo he elegido Masqueleche. Y tu?  Y ahora qué? Es el momento de reinventarse.

                                                                                     

sábado, 25 de mayo de 2013

La importancia de 70 euros...

        Hace mucho, pero que mucho tiempo, demasiado, que no escribo. Cuando empecé a publicar este blog me servía como conjura de mis muchos miedos y frustraciones, me desahogaba, conseguía liberar ese caudal de energía que ya no fluía hacia el trabajo. Mi silencio no ha sido señal de que se fueran éstos, sino que los demonios estaban ganando. Vuelvo a escribir. Esta vez he dejado el bolígrafo y me he pasado al ordenador por falta de tiempo. ¡Bendita falta de tiempo! Los días vuelven a ser cortos: ¡tengo trabajo! Antes, y lo siento por todos aquellos que me han ayudado ofreciéndome una oportunidad, no conseguí ni mucho menos dedicarme de forma profesional a ningún trabajo. Me encontraba, creo que como muchos en esta crisis, desorientado.

      He vuelto y soy, si no feliz, un poquito más persona. Primero mi estabilidad personal y ahora un empleo están logrando esa felicidad. Pero no creáis que me ha tocado la lotería: 42 años y un trabajo que me gusta. Me lo he buscado yo. Bueno me lo han ofrecido y lo he tomado yo. Compré un boleto por 70 € y en vez de esperar que parasen las bolas me puse a trabajar. A día de hoy, aproximadamente un mes y medio después, me ha tocado el reintegro y voy camino de una pedrea. Con mi nuevo ánimo buscaré, si no uno de los premios gordos, uno de esos de la ONCE, y quien sabe...

         Publico porque necesito expresar a tantos que están o han estado como yo que hay una solución. Ésta pasa por uno mismo: el autoempleo. Hay que salir a buscarse la vida como se ha dicho siempre, y encontrar cada uno su hueco.  Podrás ser artesano o artista, profesor de lo que te gusta, vendedor o miniempresario, pero si lo buscas o te buscan, tendrás la oportunidad. Si ocurre, ¡no la dejes pasar! Tendrás tu nicho, no en el camposanto, sino en el mercado, lo defenderás con esfuerzo y con él podrás triunfar, serás más persona.

           Si esperas que alguien te arregle el problema, la llevas dada, ni gobierno, ni empresas, ni ONGs te van a dar un empleo, y si lo hacen lo será a personas que no son de tu perfil. A mi se me acercó un familiar y me ofreció una oportunidad de negocio, por 70 € entré y desde entonces soy otro. Le doy las gracias primero a Rocío por aguantarme, a Luis por sacarme de casa y especialmente a mi primo por pensar que le podía ayudar en su negocio creando a su vez el mío: soy distribuidor de Masqueleche