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lunes, 30 de septiembre de 2019

No one above the Law

Hace unos días leí un titular en Twitter, la presidenta de la Camara de Representantes anunciaba el inicio del proceso de impeachment contra el presidente Trump. Me llamó la atención un entrecomillado, eran unas pocas palabras, esas que dan título a este comentario, "nadie por encima de la Ley". Estados Unidos e Inglaterra son posiblemente las dos democracias más antiguas del mundo. Países paralelos, en muchas cosas, sistemas distintos pero basados en principios que maman de la misma fuente, el Estado de Derecho. Es curioso que en una misma semana los casi albinos líderes de ambos países hayan recibido dos reveses, uno más formal aunque moralmente gravísimo, el otro desmonta la estrategia suicida del británico.
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No conozco, salvo por la prensa ambos asuntos, mi comentario no versa sobre ellos, me llama la atención lo claro que tienen las instituciones que el político debe atenerse a la Ley, y no escribo sobre corrupción. En la separación de poderes, el poder político crea leyes, el ejecutivo las lleva a efecto y el judicial hace que se cumplan y castiga a quien no las cumpla, sean políticos o no. Parece que lo que aplaudimos en otros lares, porque los personajes no nos son simpáticos, no nos parece igual cuando se refieren a causas que nos incumben.

Por ejemplo, estoy bastante de acuerdo con el señor Iglesias que la solución definitiva al problema catalán es política, pero no creo que entendamos lo mismo por ello. La política, es decir el poder político, producirá los cambios legislativos necesarios para que una vez llegado a un acuerdo se haga efectivo este. Este no significa que ningún actor, de este circo más que proceso, se pueda saltar la Ley en vigor, y por ello, cualquier cambio debe hacerse dentro de la legalidad. Es decir Sr Puigdemont, para conseguir su ansiada independencia antes debe cambiar la Constitución Española, y para ello debe convencer a la mayoría de nosotros, en Cataluña y en el resto de España. Saltarse esto implica la entrada de oficio del Poder Judicial, y si, señor Iglesias, son independientes, no son franquistas, como se ha visto hace poco y la política, y menos los políticos, está por encima de nadie, y mucho menos de la Ley. Because, as I wrote above, No one is above the Law...

lunes, 31 de julio de 2017

El canto del cisne

Difícilmente encuentro algo que me motive a escribir pues repetir lo que se ha publicado no me divierte. Hoy, en dos foros contrapuestos se me han alineado los planetas y cual humilde pitoniso voy a intentar plasmar lo que mi calenturienta mente a hilado.

Esta mañana en uno de los excesivos grupos de whatsapp que pertenezco discutían un par de sus miembros sobre el espíritu de los nobles tercios viejos españoles, máximo exponente guerrero de nuestra pasada grandeza. La verdad que no le hice demasiado caso, pero pasadas un par de horas leyendo un diario económico encontré la luz. En un artículo de opinión, Tom Burns, periodista británico de ascendiente español, es nieto por parte de madre de Marañón, comentaba sobre el artículo de despedida de otro plumilla británico que le enviaban a nuevo destino. En el reflejaba sus impresiones sobre su estadía en España y sobre todo se maravillaba de la actitud del español medio ante la crisis, llegó a finales de 2012.

Los ojos del forastero la mayor parte de las veces son más sagaces que los nativos y estos veían que una buena parte del pueblo español era resilient, palabra inglesa que quiere decir algo así como  una mezcla de resistente, fuerte y adaptable. Es decir, que aguantamos lo que nos echen. Se sorprendía que el malestar existente a su llegada, la mayoría los volcaba sobre políticos y banqueros y no es su día a día, donde se buscaban la vida intentando salir hacia adelante.

Y, ¿què tienen que ver los Tercios con esto? El súbdito de Su Majestad veía en esta actitud el camino hacia la salida de la crisis y no le falta parte de razón, las barricadas como se ha visto en Grecia sirven para poco. Esto me ha echo ver en esta actitud el espíritu del viejo Alatriste. Los soldados españoles de los Tercios se les consideraban los mejores porque eran los que más tarde se amotinaban y nunca lo hacían antes del combate. Cobraban tarde y mal, siempre los últimos, pero cumplían, aún jodidos, siempre con su deber. Hoy, en su versiòn pacìfica, seguimos cobrando poco y mal pero seguimos cumpliendo con nuestro deber cuán hidalgo muerto de hambre.

A los de fuera les sorprende el aguante que tenemos, el cómo no nos venimos abajo aunque tengamos políticos desastrosos, empresarios amancebados y banqueros codiciosos. Siempre ha sido así, antes el valido se hacía rico desde su trono particular a niveles que hoy dejaría como a un pelele al más rufián de la Gurtel; ahora son más numerosos, pero el resultado es parecido: sacamos las cosas a cojones y cuan boya salimos a flote con la ayuda de los pocos que nos quedan alrededor. Por todo esto Mr Buck en su swan song nos ve como una posible Alemania del mediterráneo, sólo comentarle que estoy de acuerdo con su diagnóstico sr Buck, pero como a nuestro aguerridos soldados viejos les lideraba a la victoria Fernández de Córdoba o Farnesio a nosotros nos hace falta un Gran Capitán que no es ni gallego ni aún menos lleva coleta. Por la similitud teutona, ¿una Merkel quizá? Alguien que aglutine por respeto a su persona a la mayoría y no produzca el rechazo personal de nuestro excesivamente polarizado sistema político.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Sangre, sudor y lágrimas

        Mi querido Eduardo Osborne cerraba su columna semanal en el Diario de Sevilla el pasado miércoles https://eduardoosborne.wordpress.com/2015/11/18/bataclan/ con una referencia a la famosa cita de Lord Churchill. El británico usó esta expresión en su toma de posesión al principio de la II Guerra Mundial, la Batalla de Inglaterra estaba a punto de comenzar y pocas bombas habían caído todavía sobre Londres, eso sí, en ese momento la guerra la iban perdiendo. El siglo XXI es muy distinto, es el tiempo de las redes sociales y los medios de comunicación. Nos enteramos de todo, o casi, en tiempo real, nos enseñan todo, o casi, por la televisión o en YouTube. Los estadounidenses han pasado por Vietnam y los soviéticos por Afganistán. Ambas guerras las perdieron las grandes potencias por la opinión pública. Los rusos quizás vayan un poco a remolque hoy en día pero los yankees han aprendido la lección y todos sus esfuerzos se han centrado en desarrollar tal grado tecnológico que una guerra no implique automáticamente la llegada de un rosario de cadáveres, al menos en los EEUU.
 
        Los acontecimientos de París han propiciado la declaración de guerra de Francia contra el Estado Islámico. Esto lo único que ha provocado, por ahora, es una declaración por unanimidad del Consejo de Naciones Unidas, una intensificación de los bombardeos en Siria y lo que es peor para los islamistas, que Rusia se siente con Francia. Con más de un centenar de muertos todavía calientes no han hecho ni el amago de invadir ningún bastión de Oriente Medio. Tengo claro que ninguna potencia quiere empezar sus noticiarios diariamente con funerales de Estado. Eso si que ha cambiado con respecto a la pasada centuria. Los ejércitos modernos prefieren las tácticas de video juegos y que le hagan el trabajo sucio los ejércitos locales.
 
        Otro campo será la  economía, la tecnología hace que el petróleo no suba, no como antes, cuando, según los libros, la OPEC cerro el grifo al principio de los 70 y la gripe le duró al mundo años. Hoy no pueden cerrarlo porque no podrían pagar ni sus facturas. No creo que el discurso de Hollande haya querido ser como el del amante de habanos, ni querían decir lo mismo, ni el gabacho es , ni será, premio Nobel. Uno tenía que presentarse ante su país en unas circunstancias críticas, en una guerra que iban perdiendo, el otro, se ha presentado ante un país que ha sentido violado su territorio y sobre todo su forma de vida y creo que sus compatriotas necesitaban oír que los causantes lo pagarían. Por supuesto no creo que la gente vaya a comprar la cita de Mr Churchill, y mucho menos, la original I have nothing to offer but blood and toil, sweat and tears (no tengo nada más que ofrecer que sangre y esfuerzo, sudor y lágrimas). Hoy en nuestras acomodadas sociedades occidentales queremos creer que nuestros políticos nos solventarán un tema como este, que lo veremos en el telediario y así discutiremos sobre las consecuencias morales de sus acciones. Por el bien de nuestros hijos, que así sea...