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sábado, 9 de septiembre de 2017

Del Barça y otras cosas de ahora...

No quería escribir sobre el famoso referéndum pero las palabras del  Sr Tebas me han movido a escribir una breve nota sobre el asunto de la independencia. El presidente de la Liga de Fútbol Profesional hacia referencia que en una supuesta independencia de Cataluña el Barcelona no podría jugar la Liga española, además reiteraba que en el supuesto de un procedimiento unilateral no cabía otra posibilidad, en este caso no cabe la independencia a la carta. El Barça a jugar con el Palamós.

Yo no quiero comentar sobre eso, mi reflexión que es extensible a casi todas las grandes empresas de Cataluña. El Barcelona es lo que es gracias a que ha jugado toda su historia en la liga española. Cualquier interpretación distinta es una milonga. A quien me diría que La Masía ha sido durante años la mejor cantera de España y posiblemente del mundo. Yo entiendo que esta es la mayor falsedad. Esta institución de verdad crece en los últimos años, sobre todo desde que Cruiff llega a esta entidad como entrenador. Pero de verdad, ¿alguien cree que en un Barcelona de una liga catalana hubiera llegado el holandés? Ni el este, ni Kubala, pero no sería más que un Celtic de Glasgow, si hubiera tenido una generación de catalanes maravillosa como mucho una Ajax. Olvídate de Messi o de Iniesta, ni de nada parecido. Es decir el FC Barcelona es lo que es hoy en día gracias a España. Esto es extensible a las mayores empresas catalanas, La Caixa, Endesa, Sabadell o Mango son lo que son porque Cataluña es parte de España.


lunes, 31 de julio de 2017

El canto del cisne

Difícilmente encuentro algo que me motive a escribir pues repetir lo que se ha publicado no me divierte. Hoy, en dos foros contrapuestos se me han alineado los planetas y cual humilde pitoniso voy a intentar plasmar lo que mi calenturienta mente a hilado.

Esta mañana en uno de los excesivos grupos de whatsapp que pertenezco discutían un par de sus miembros sobre el espíritu de los nobles tercios viejos españoles, máximo exponente guerrero de nuestra pasada grandeza. La verdad que no le hice demasiado caso, pero pasadas un par de horas leyendo un diario económico encontré la luz. En un artículo de opinión, Tom Burns, periodista británico de ascendiente español, es nieto por parte de madre de Marañón, comentaba sobre el artículo de despedida de otro plumilla británico que le enviaban a nuevo destino. En el reflejaba sus impresiones sobre su estadía en España y sobre todo se maravillaba de la actitud del español medio ante la crisis, llegó a finales de 2012.

Los ojos del forastero la mayor parte de las veces son más sagaces que los nativos y estos veían que una buena parte del pueblo español era resilient, palabra inglesa que quiere decir algo así como  una mezcla de resistente, fuerte y adaptable. Es decir, que aguantamos lo que nos echen. Se sorprendía que el malestar existente a su llegada, la mayoría los volcaba sobre políticos y banqueros y no es su día a día, donde se buscaban la vida intentando salir hacia adelante.

Y, ¿què tienen que ver los Tercios con esto? El súbdito de Su Majestad veía en esta actitud el camino hacia la salida de la crisis y no le falta parte de razón, las barricadas como se ha visto en Grecia sirven para poco. Esto me ha echo ver en esta actitud el espíritu del viejo Alatriste. Los soldados españoles de los Tercios se les consideraban los mejores porque eran los que más tarde se amotinaban y nunca lo hacían antes del combate. Cobraban tarde y mal, siempre los últimos, pero cumplían, aún jodidos, siempre con su deber. Hoy, en su versiòn pacìfica, seguimos cobrando poco y mal pero seguimos cumpliendo con nuestro deber cuán hidalgo muerto de hambre.

A los de fuera les sorprende el aguante que tenemos, el cómo no nos venimos abajo aunque tengamos políticos desastrosos, empresarios amancebados y banqueros codiciosos. Siempre ha sido así, antes el valido se hacía rico desde su trono particular a niveles que hoy dejaría como a un pelele al más rufián de la Gurtel; ahora son más numerosos, pero el resultado es parecido: sacamos las cosas a cojones y cuan boya salimos a flote con la ayuda de los pocos que nos quedan alrededor. Por todo esto Mr Buck en su swan song nos ve como una posible Alemania del mediterráneo, sólo comentarle que estoy de acuerdo con su diagnóstico sr Buck, pero como a nuestro aguerridos soldados viejos les lideraba a la victoria Fernández de Córdoba o Farnesio a nosotros nos hace falta un Gran Capitán que no es ni gallego ni aún menos lleva coleta. Por la similitud teutona, ¿una Merkel quizá? Alguien que aglutine por respeto a su persona a la mayoría y no produzca el rechazo personal de nuestro excesivamente polarizado sistema político.

lunes, 2 de noviembre de 2015

La corrupción, la educación y las taquillas finlandesas

        Hace unos días me comentó un chico sorprendido que en los colegios en Finlandia las taquillas se encontraban abiertas y que en ellas los alumnos dejaban cualquier ítem, desde un I-Phone último modelo hasta sus problemas de mates recién terminados. Ese extraño país que encabeza todas las listas de calidad académica también parece liderar las de civismo  y educación con mayúsculas. En España, como en más de medio mundo, se entiende que eso es algo implanteable. Generalizar es odioso porque nunca expresa la verdad. En un caso normal de una clase de secundaria, habría una mayoría que jamás tocaría nada de otro, los menos por convicción, los más por las represalias si fueran pillados. Una minoría de niñatos, con manos mas largas que vergüenza, obliga a los demás a poner cadenas y cerraduras.

        Esto se reproduce en todos los ámbitos de nuestra vida, política incluida. La corrupción se muestra en todos los mundos que conforman nuestra sociedad. Corrupto, moralmente hablando, es quien roba a su compañero de clase un móvil; también lo es quién sisa de la caja del bar donde le dan empleo o el jefe que no pica la registradora para hacer ver que la caja es menos de la que se hace. Por mi experiencia, la corrupción surge de la impunidad, si crees que no te van a pillar, la minoría de ladrones de móviles se crece. Aunque para mi hay existe una gran diferencia entre malversar y cobrar una comisión, esencialmente los corruptos, sean del signo que sean, son una enfermedad. Como tal hay que tratarla. El tratamiento es difícil pero hay una base clara: ninguna solución pasa por un tratamiento que mate al paciente, como proponen los antisistema

        En diciembre nos viene la oportunidad de al menos opinar. La mía es que la corrupción es un grave problema moral, pero la política no es más que un reflejo de los valores inexistentes, al menos, para un porcentaje de la sociedad. Hay que elevar los controles y acelerar los procedimientos judiciales, y por supuesto, inhabilitar para cargo y empleo público de por vida al individuo que cojan con el carrito del helado. El caso es que en las elecciones nos jugamos mucho más que esto. Las últimas donde consideramos que un asunto moral era la clave de nuestras vidas, resultó elegido un tal Zapatero, que no querían ni en el PSOE, a quien dejaron ser candidato para que se estrellara como mi querido Almunia. Por esa pataleta sufrimos la mayor crisis económica de nuestra reciente historia con el peor equipo económico que recuerdo en país civilizado, Grecia a parte. Con esto no quiero restar importancia al tema, pero existen tantos aspectos distintos que hacen que el gobierno de España influya directamente en nuestra vida que mi reflexión es:  si quitamos de nuestra vida la corrupción, ¿ a quién votarías el 20-D?

viernes, 30 de enero de 2015

De la abstención

Los resultados de las últimas consultas electorales, incluidos referendums atípicos, me han hecho reflexionar sobre los que no votan y lo que provocan. ¿Es serio decir que en Grecia se ha producido un vuelco? La realidad es que a Syriza le ha votado menos del 30% del censo electoral, del referéndum catalán ni hablamos. Los sistemas electorales, salvo los anglosajones, benefician a los partidos grandes. El miedo a la atomización de los parlamentos, y la consiguiente ingobernabilidad, lo motivó. Lo que no contemplaban los legisladores era la alta abstención. Los resultados son legales, pero, si se diera el caso, ¿es ético que el 25% del electorado provoque que Grecia salga del Euro o inclusive de la CE? En Cataluña las cifras no son muy diferentes en lo que se refiere a su independencia.

En la desmotivada sociedad actual la aritmética electoral tiene como resultado que estamos en manos de grupos organizados de opinión, una oligarquía de políticos, adiestrados en los medios y las consignas, que dominan los comicios desde la minoría. En la Alemania de los 30 hubo un partido populista que disfrutaba con un escenario similar. Yo tengo una propuesta para acabar con esto: ¿y si consideramos a la abstención como un partido? Si alguien no va a votar es que nadie le motiva lo suficiente para ello. Entonces, que no se adjudiquen los escaños. En este caso, ningún político ha hecho bien su trabajo más primario y no merece cobrar por ello. En España se conseguiría que cualquier mayoría cualificada devendría del consenso. Una Ley Orgánica o la Constitución no se podría reformar por un solo partido, salvo que a base de buena labor la participación subiera. La vida diaria no tendría mayor problema pues la mayoría de leyes, presupuestos incluido, se pueden aprobar por mayoría simple. Como muestra un botón, en el caso de Grecia, los 50 escaños que se otorgan al ganador hubieran sido asignados a los ausentes, con eso, ya empezaría a ahorrar un dinero muy útil para repartir entre los más necesitados.

domingo, 5 de octubre de 2014

Cataluña y la comunidad de vecinos

En estos días hemos escuchado y leído multitud de comentarios sobre la consulta catalana. Si uno escucha a los independentistas y su sentimental discurso puede llegar a entenderlo. Si se es seguidor de Pablo Iglesias hasta compartirlo, "no soy quien para decidir sobre el futuro de los catalanes" dixit. El prócer de los antisistema no para de regalar titulares. Pero no sólo leo a Mas y mucho menos al profesor de universidad, lugar donde, como todo el mundo sabe, se entra sin que nadie te presente. Ayer vi una escueta entrevista a un magistrado del Tribunal Constitucional, cuyo nombre no recuerdo, que en dos frases explico el porqué de la ilegalidad de la consulta independentista. Esencialmente se resume a que nunca podrá ser legal un referéndum, vinculante o no, sobre un asunto que afecte a terceros y además, el resultado de la pregunta del mismo nunca podría influir a los que no son consultados. Parece retórico pero creo que queda claro.

Mi intención escribiendo estas letras es ironizar precisamente en algo que, por cotidiano, entiendo se explica mejor. A ver por donde me sale el intento. Al Sr. Mas le vamos a recordar que su base legal no es demasiado sólida y Sr. Iglesias que la legalidad es tan importante que gracias a la que tenemos puede crear y manipular a su antojo su movimiento cívico. Comparo un asunto tan grave para nuestro país con algo que casi todos conocemos: una comunidad de vecinos. En esta comunidad hay un señor que ha decidido que él gestiona mejor sólo el mantenimiento de su finca y que quiere escindirse de la misma. Aquí todos lo vemos clarísimo, es imposible. Unos me diréis que el ejemplo es malo pues un edificio no se puede dividir, pues bueno, sería una comunidad de casas independientes y la parcela de este vecino díscolo se encuentra en una esquina. Pongamos el caso que todos los servicios fueran factible individualizarlos y que el comunero estuviera dispuesto a correr con los gastos. Ni por esas podría independizarse, habría que modificar por unanimidad el contrato por el que se fundó la comunidad de vecinos.

En resumidas cuentas señores independentistas de Cataluña. Cada individuo tiene reconocido su derecho a pensar, opinar y actuar con libertad por el mismo contrato que les impide su consulta. Les recuerdo que en Cataluña votaron afirmativamente la Constitución el 90% de los votantes, si incluimos el factor de la abstención, mas del 61%, superior a regiones como Cantabria o Asturias, donde nadie duda de su españolidad y un porcentaje apabullante en comparación con los números que se manejan en las elecciones en su Comunidad . Ustedes pretenden saltándose las reglas romper unilateralmente un contrato que les vincula a nuestron país. En dicho contrato todos los españoles tenemos derecho a opinar, y si ustedes me convencen que para mi país, en primer lugar, y para mi familia, en segundo, es mejor que ustedes se independicen, no duden que votaré a favor de que puedan elegir su futuro. Lo que no es de recibo es que manipulando la realidad, y no hablo de la Historia, prometan algo ilegal, apostando a que el Estado español nunca aplicará la Ley rigurosamente contra la Generalitat. Con esa actitud sólo se llega a la confrontación y al odio. A la frustración de unos por no conseguir lo que quieren y al cabreo de los otros porque se sienten snobeados por un vecino que se considera superior en su soledad. El resultado es simple: ¡siempre habrá un vecino que vete la unanimidad!