miércoles, 15 de diciembre de 2010

De la crisis del Sevilla

Sevilla, a 15 de diciembre de 2010




            Para empezar que conste que soy bético. Hay desde hace unos días un run run en la ciudad, ya no se habla ni de facturas falsas, ni del Merca ni de las  setas, aún menos del metro del siglo XIX. El Sevilla FC está en crisis. La verdad que lleva varias jornadas de liga seguidas perdiendo y fastidiándome la quiniela de paso y peor, su imagen no es muy positiva, pero entiendo un poco exagerada la expresión. La pérdida de puntos aunque no definitiva a estas alturas de la liga empieza a ser preocupante. Preocupante según los objetivos de este Sevilla, pues, por supuesto, si te comparas con el Madrid, Mou estaría más que cesado en estos momentos, pero habría por lo menos nueve equipos que se cambiarían a pelo.
            Aquí viene mi primera reflexión, ¿por qué el Sevilla tiene la exigencia de quedar entre los cuatro primeros? Por palmares en la propia liga  es el octavo al igual por seguidores según encuesta del CIS de Mayo de 2007. No dudo de los buenos resultados en los últimos años, pero una clasificación como esa sólo la ha conseguido tres veces desde que existe la Champions y en más de setenta años de Liga ha sido campeón una sola vez y subcampeón cuatro. Por tanto por historia no se puede pedir, por la reciente podría optar, intentar, pero humildemente nunca exigir. Entiendo que el presupuesto cuadra infinitamente mejor, los ingresos están casi asegurados y el caché para los bolos sube considerablemente. Eso es una cosa y otra es que el Sevilla tenga la obligación de estar siempre allí.
            Ahora entramos en lo que considero el meollo de la cuestión, ¿es real a largo plazo el salto de calidad del Sevilla o como otros a sido la conjunción de una gran cantera con una serie de buenos fichajes que conjuntaron? No sabemos si esta crisis continuará ni hasta donde llegará, algún sevillista ya habla de segundazo. Siendo undécimo para un verderón pensar así es impensable. El bético es el positivo compulsivo, eufórico al ganar un partido y resignado con su suerte cuando se pierde, así nos ha ido. El problema, a parte de la racha actual que algo circunstancial, es para mi otro. En esta campaña el equipo es bastante peor de lo que se ha vendido y eso se está viendo partido tras partido. Las necesidades económicas, aunque se intente decir lo contrario han llevado a vender dos buenos jugadores de equipo, además ha sido por lo que le han dado al no poder hacer caja con la figura, la venta de Fabiano hubiera cuadrado las cuentas sin destrozar defensa y en parte el centro del campo. Si es verdad lo que he leído en la prensa y no tengo porque dudarlo, el presupuesto cuadra si se firma un contrato televisivo ventajoso y si se ingresa una cierta cantidad en Europa. Lo primero lo creeremos, lo segundo depende del Borussia, cuando escribo esto no han jugado todavía. Si hoy gana hay esperanza, si no, las únicas soluciones serían o vender alguna perla o mejorar la oferta televisiva. De ahí, veo yo, el nerviosismo de Del Nido. Entiendo todo lo que expone y comparto que debe luchar para conseguir el mejor contrato posible para el Sevilla, no sé si lo va a conseguir. De todas formas pienso que es una distracción, así se identifica el posible fracaso con la falta de fondos. En este punto es donde discrepo, los mejores años del Sevilla no han venido en momentos de opulencia, al contrario, han sido después de que los fondos fueran casi inexistentes. Se hizo un trabajo muy serio desde la humildad, gestionando maravillosamente la cantera y buscando el bueno, bonito y barato. Cuando el actual presidente empezó con un discurso distinto, se vino arriba diríamos, se produjo un cambio de actitud que no vino bien ni al club ni a equipo. Entiendo el orgullo que debe sentir un sevillista y comparto el deseo de mejora, lo que no es que se hayan apartado, o quizás olvidado, de los que le llevó hasta allí. El Sevilla era una máquina de formar jugadores, de aquí o fichados a bajo precio, muy jovencitos, con ganas de demostrar su calidad, venían locos porque aquí tendrían sus oportunidades. El sistema se mantenía vendiendo a una o como mucho dos de los ya consagrados, sobre todo si tenían altas pretensiones económicas discordantes con el grupo. Eso funcionaba, eran un equipo, un grupo de jóvenes con ganas de triunfar adobado con algún veterano un poco de vuelta que con el espíritu general renacía.
            El sistema parecía perfecto y eterno, pero se ha roto. Lo que ha venido no ha suplido a lo que se fue y encima la mayoría ya no la forman esos jovencitos prometedores. La cantera, a excepción de Navas, no ha cumplido las expectativas al nivel exigido, jugar todos los años la Champions. Perotti o Capel son buenos jugadores pero no cracks y de la mitad para atrás hace tiempo que inexplicablemente no sale nadie, mala suerte lo de Puerta. Los veteranos mandan mucho pero ya no están tan frescos. Es loable la profesionalidad de Kanouté o Renato pero no pueden ser ni el faro delante uno ni el pulmón de un equipo el otro que aspira a Europa. Si se quiere competir con los dos grandes sólo se puede hacer desde el equipo. La diferencia se ve entre ellos, el Madrid es mucho más rico que el Barça, en cambio deportivamente es al contrario porque el núcleo del equipo es la Masía. Estoy convencido que a pequeña escala esa receta la tenía el Sevilla. Se que la capacidad de retener a los canteranos no es la misma, no dejo de pensar que con el dinero que se han gastado en algún fichaje estrellado se habría quedado más de uno ganando títulos como se ha hecho y en su casa. La cuestión no es de diez, ni de veinte ni de treinta millones de euros más de derechos televisivos. Esa cantidad es maravillosa para que el dinero vaya y venga, cuadrando siempre la caja, pero no asegura el éxito y si no el ejemplo del Valencia o el Atlético. No distraiga señor Del Nido, lo que es su deber es hacer trabajar a su estructura y sobre todo no perder los principios que al Sevilla lo han hecho casi grande: cantera y equipo. Si no sienten sus colores, malo pero, o se los hace sentir un entrenador o no hay alma. Para mi eso es lo peor de este Sevilla, hace unos años Caparrós con un grupo con menos figuras sentaba las bases para hacer grande este club, Madrid y Barcelona temblaban cada vez que venían a la bombonera de Nervión, hoy ya no da miedo el Sánchez Pizjuán.
            Que conste que todo lo escrito es desde la perspectiva de la sana crítica y desde la ídem envidia de un bético confeso, no puedo entender como en dos años se deshace el espíritu de un equipo. ¡Por favor y que no pierda con los alemanes!


Carlos Alvear Almunia

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